MANUEL FERNÁNDEZ DÁVILA COMANDANTE DE LA LANCHA-TORPEDO

08 Jun 1880

MANUEL FERNÁNDEZ DÁVILA COMANDANTE DE LA LANCHA-TORPEDO
MANUEL FERNÁNDEZ DÁVILA COMANDANTE DE LA LANCHA-TORPEDO "ALIANZA" EN ARICA
Nació en Arica en 1840. Ingresó al servicio naval en 1859. Al estallar la Guerra del Pacífico se le nombró jefe de una de las piezas de la Batería Santa Rosa, en el Callao, y a principios de 1880 se le dio el mando de la flotilla ligera, constituida por las lanchas torpederas Alianza y República. Con la primera de estas lanchas fue llevado a Arica a bordo de la corbeta Unión, asistiendo así a la doble ruptura del bloqueo a dicho puerto el 17 de marzo de 1880. Al caer el puerto el 7 de junio de 1880, luego de auxiliar a los tripulantes del monitor Manco Cápac para ponerlos a salvo en los buques neutrales en el puerto, trató de salvar a la lancha Alianza y dirigirse al Callao, pero se vio obligado a vararla y destruirla luego de siete horas y media de persecución. Junto con su dotación fue capturado por una partida de caballería el día 8 de junio, permaneciendo prisionero en Chile hasta el final de la guerra.
Informe del teniente Manuel Fernández Dávila, comandante de la lancha-torpedo Alianza, al comandante 2º jefe de la plaza del puerto de Arica, a bordo del transporte Itata el 11 (viernes) de junio de 1880, manifiesta:
“A consecuencia de los acontecimientos desarrollados en la madrugada del día (lunes) 7 del presente mes, en que el Ejército chileno atacó a nuestras fuerzas y baterías en este puerto, recibí orden del señor capitán de fragata, comandante del monitor Manco Cápac don José Sánchez Lagomarsino, me pusiera en movimiento con la lancha-torpedo Alianza de mi cargo, la que estuvo lista a las 6 a.m. desde cuya hora, me concreté al auxilio y protección del monitor.
Como por instantes sucesivos se fue notando nuestra pérdida en tierra y en vista de nuestra derrota por completo; a las 8.20 a.m. estando el monitor Manco Cápac en movimiento y fuera del fondeadero, noté que su comandante, oficiales y demás dotación, se embarcaban en sus embarcaciones menores, separándose del monitor, a cuyo hecho, presté mis auxilios, remolcando algunos botes para sacarlos fuera del peligro del costado del monitor, y una vez abandonado este por su comandante y toda su dotación por momentos se veía sumergirse, lo que acontenció a las 8.42 a.m.
En vista de la desaparición del monitor y sin esperanzas de nada, resolví zarpar para el Callao como lo manifesté al señor comandante del monitor Manco Cápac, corriendo como es natural todas las emergencias de una peligrosa salida, por hacerla en presencia de la escuadra chilena y rompiendo la línea de ellos que cerraba el puerto, cuya salida hice a las 9 a.m. con graves inconvenientes de oposición en la dotación de la lancha; y con un fogonero más (Franklin Spencer) que solicité y se me facilitó de la dotación del monitor.
Desde este momento fuimos perseguidos y atacados vivamente por el blindado Cochrane y transporte de guerra Loa con toda clase de proyectiles que ellos poseen, el 1º hasta el paralelo del morro de Sama, de donde regresó al puerto de Arica a las 12 m. y continuó el 2º buque atacándonos hasta una milla al S del Cabo Picata (60 millas al NO de Arica), donde varamos y explosionamos con un torpedo la lancha sobre rocas, por no poder continuar navegando por haberse incendiado las paredes del cilindro que cubría la caldera (serpentín) y haberse puesto este en estado de fundición (por nuestra fuerza de máquina) lo que no permitía trabajar en la hornilla a los fogoneros que por varias veces salieron con sus vestidos evaporando.
En esta grave y difícil posición y con el enemigo que nos cortaba el rumbo, por haber disminuido de andar la lancha por su avería; distinguimos en estos momentos un humo por la proa nuestra, que se reconoció ser enemigo, y en junta que hice de oficiales, atendiendo además a las razones que me dieron los dos maquinistas sobre lo acontecido, me manifestaron la imposibilidad de poder continuar el viaje, por el incidente acerca de la caldera, acordamos y resolvimos unánimemente abandonar la lancha, dejándola en el estado, como ya llevo dicho antes (aparentemente su velocidad había sido de 14/15 m.p.h.); y emprender nuestra marcha por tierra sobre Moquegua; a las 3.45 p.m. haciendo rumbo ONO de la playa para dominar la cima del cerro del cabo picata, de donde notamos se hacía un desembarque para perseguirnos; lo que ocasionó redoblar nuestra marcha a pie esforzándonos en aquella tarde y toda la noche sobre aquella cadena de cerros, cargándonos al NO hasta las 9.40 a.m. del día siguiente (martes) 8 que, llegamos a distinguir la línea férrea y telegráfica en la pampa de Salinas de Pacocha a Moquegua, estábamos en la citada pampa ya en camino seguro y no eventual como el que habíamos hecho el día anterior y apresuramos nuestra marcha. Estábamos ya al finalizar la citada pampa de Salinas, sobre el lado de Moquegua, era la 1.25 p.m. cuando notamos nos venían al encuentro en rumbo opuesto dos oficiales chilenos montados y otro en seguida con fuerza de infantería armada que al paso y trote, luego nos dieron alcance ordenándonos rendición y pidiéndonos las armas que teníamos. Con tan desgraciado encuentro fuímos conducidos a un campamento de fuerzas chilenas, que se hallaban acantonadas al término de la antes expresada pampa.
A las 4.30 p.m. bajo de custodia, nos condujeron por el tren a Pacocha, menos el fogonero Aurelio Díaz que por orden del jefe de aquella fuerza, quedó en el campamento del batallón Caupolicán que nos tomó, y embarcados en el transporte chileno Itata fuimos transportados al puerto de Arica, donde permanecimos a bordo con la orden de pasar a Chile prisioneros en unión de todos los prisioneros del combate de la Alianza en Tacna y con los pocos que quedaron del combate de Arica.
Lo que tengo el honor y pesar de poner en la inteligencia de US. para que por el conducto respectivo se digne US. elevarlo al conocimiento del Supremo Gobierno para los fines consiguientes”.
Fuente: Historia Marítima del Perú. La República 1879 a 1883. Melitón Carvajal Pareja. T. XI, vol. 3. Lima: IEHMP, 2013
Foto: Teniente Primero Manuel Fernández Dávila. (Archivo fotográfico Museo Naval Julio J. Elías)
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